A raudales vas
sobre mis pasos
cómo la lluvia
que cae temblorosa,
mojando el libro
que canta colores,
con ojos... de profundo
y eterno amor.
En el vespertino
horizonte de luz
que baña
las tardes doradas
cubiertas
de soledad atrapada,
entre las paredes
húmedas
de un cuerpo
que se adormece,
con el sonido
que del cielo
se escucha...
como suave voz
de brisa cantarina,
que viaja
a través de los mares azules,
profundos,
en busca de tu tierna...
compañía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario