viernes, 23 de marzo de 2012

El tasador de red (Cuento)

El Capitán del buque “La Caracola” se sumerge hasta las profundidades del mar, utilizando su traje sintético de látex de buzo de color negro para realizar el gran trabajo que tiene que hacer en el menor tiempo posible, aun cuando sabe al peligro que se expone, ya que hay algunos tiburones esperando comer algo fresco. Era un experto tasador de la red.

¿Sabes lo que es un tasador de red?: Es una forma marítima de llamar a aquella persona valiente por demás, con conocimientos específicos de saber cerrar la red a la que le ha abierto un tiburón un hoyo para entrar y comerse a los atunes que tanto a costado capturar. 

Los atunes son atrapados en unas redes que miden hasta cinco (5) kilómetros de largo por dos (2) de ancho, allí pueden entrar tres mil (3.000) especies distintas, pero lo que nos interesa es el atún, que es muy atrayente para el paladar del tiburón, no solo para el hombre; las otras especies se sacan o se van. 

Cuando el tiburón esta cerca de una red llena de atunes la rompe hábilmente con sus dientes bien afilados para comérselos tranquilamente en el fondo del mar. El tasador de red tiene el trabajo de sacar al tiburón y tapar el hoyo que este dejo al entrar, pero el tiburón no esta dispuesto a salir tan fácilmente, el tasador de red tampoco esta dispuesto a que le coman el atún. 

Curiosamente, si algún atún se da cuenta por donde entro el tiburón, inmediatamente le avisa a los otros, para poder escapar solidariamente. 

Un dato importante es, que dependiendo de la profundidad donde se crié el atún, cambiara su color; si esta mas expuesto al sol será más oscuro, pero si se cría en mayor profundidad será de color rosado. 

El tasador de red utiliza unos arpones para hacer dormir al tiburón; otras veces utiliza una lanza eléctrica (de entre 200 wattios mínimo hasta 800 máximo) con la cual a veces resulta fácil empujarlo pero otras veces no tanto; y con ayuda de Guayas que están sujetas al buque, logran sacarlo, tapándose el hoyo lo mas rápido posible, con un nylon especial tejiendo la red para que no huyan los atunes. 

Una vez arriba los atunes, se colocan en cavas heladas que los llevaran a tierra firme sin ninguna otra novedad; pudiendo en cada casa saborear este rico alimento, proveniente de los grandes mares del mundo con la ayuda insuperable de nuestro gran amigo: “El tasador de red”.

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