Veo tu rostro triste,
una lágrima con destellos
parecidos al cristal
proviene de tu alma de ensueño,
ante la mirada profunda
que habla sin hablar.
Unos labios entreabiertos
que quieren gritar
el dolor tan intenso
que nadie puede imaginar.
Tratas con tu manto ocultar
las veces que la luna nueva
te ha querido hablar,
pero tu con tu tristeza
no la puedes escuchar.
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